Vale, no es nuevo. Fundamentalmente mediante la venta de productos, que después son totalmente secundarios, nos venden la gran y ansiada felicidad. ¿Y cómo lo hacen? Muy fácil, utilizan la empatía de manera negativa, que también se puede, para que vendamos o compremos el producto que ellos quieren.
Solo se tienen que preguntar, que es lo que queremos nosotros en la vida, y claro la respuesta es fácil… sí te compras este coche tendrás fama y serás el centro de atención; sí te compras esta camisa estarás a la moda; sí te compras este perfume todos se fijarán en ti… y así mil ejemplos que nos rodean desde que nos levantamos hasta que nos acostamos en las redes sociales, televisión y radio fundamentalmente.
Bueno, pues a esto que no tiene nada de novedoso, se le suma el gran plus de los tiempos en los que vivimos, en los cuales, sí no eres feliz es prácticamente porque no quieres. Donde el estado natural del ser humano es estar alegre; donde te dan fórmulas matemáticas de la felicidad; donde nos dicen que nosotros podemos elegir que emociones queremos sentir; que sí tienes casa, comida, trabajo y no se te ha muerto nadie, todo lo demás no es un drama; donde la actitud positiva es la respuesta a todos tus males y donde una sonrisa lo cura todo… Lo que muchos profesionales de la psicología ya han denominado “El estado de felicidad por decreto”.
Bueno pues por mi parte se acabó. Ya me he cansado de la manipulación de algunos términos psicológicos, de manera consciente o inconsciente o de jugar con el estado emocional de las personas sin tener en cuenta las consecuencias que eso puede llegar a tener.
Para ello voy a pasar a nombrar algunas medias verdades o directamente mentiras que nos ofrecen estos vendedores de felicidad (porque todos venden algo), para que no haya ninguna duda. Antes dejar claro, que todos los puntos que voy a explicar, no son mi opinión. Son aspectos contrastados por la investigación, la epidemiología y la ciencia en general.
- Psicología positiva : Es una corriente muy nueva en la psicología, que tiene muy poca base científica, pero que tiene un halo de esperanza debido a que, como su propio nombre indica, se basa en emociones positivas, en actitud positiva y en no fijarse solo en los aspectos negativos de la vida. La psicología positiva, no es la respuesta determinante a nada, sino un complemento a otras teorías y corrientes ya contrastadas.
- “El estado natural del ser humano es estar alegre”. Sencillamente FALSO. Y no permitas que nadie te llame pesimista por decir lo contrario. Es tan natural estar alegre, como triste, enfadado o sentir miedo por algo. Según muchas investigaciones, estas cuatro emociones son básicas, debido a que las tenemos grabadas en nuestro cerebro, y no nos piden permiso para que las sintamos o no. Otras cosa es como la identificamos o como la gestionamos, y eso no se puede explicar en 15 minutos de “charlatanería”. Te pongo un ejemplo; piensa en el mejor día de vuestra vida, el que recuerdes como el más feliz… ¿No sentiste miedo?, ¿Inseguridad?, ¿Melancolía?, ¿Tristeza?, ¿Enfado?… Sí lo piensas fríamente ni 24 horas nos dura el cuento.
- “Ser feliz solo depende de ti”. FALSO. No digo que no sea lo más importante, pero no es una regla de tres, y ni mucho menos una fórmula matemática. Las personas desde que nacemos estamos determinadas por muchísimas cosas, entre ellas nuestra raza, religión, clima, educación y cultura. Pero ¿sabéis cual es una de las cosas que más nos determina?. Nuestras relaciones sociales. No vivimos solos (menos mal). Desde que llegamos a este mundo nos rodean unos agentes socializadores que influyen en nuestro desarrollo vital, en algunos casos de manera positiva y en otros casos, de manera negativa, pero por supuesto todo esto influye en nuestro estado de ánimo, en nuestro día a día.
- “Existen tres o cuatro dramas en la vida, lo demás son problemillas”. Todos los puntos me enervan pero este es uno de los que más…
Entonces sí yo voy todos los días a mi trabajo, en el cual hay siete trabajadores contratados y por volumen de ventas y productividad debería haber el doble de plantilla y diariamente los que estamos nos “comemos el marrón”, los vendedores de felicidad quieren que yo tenga mucha actitud positiva y que además vaya sonriendo al trabajo porque así cambiará todo. Y encima, esto no es un drama porque por lo menos tengo trabajo. Ya!
Pues llamadme pesimista, que tengo una actitud negativa, que soy muy raro, vestirme de negro y tirarme al río pero esta situación laboral me enfada, me entristece y me carga de tensión y ansiedad durante muchos días. Y esto, es NATURAL. Tendré que ver como solventarlo, pero por supuesto no voy a dejar de sentir esas emociones ni mucho menos reprimirlas por que esta última opción puede acabar mucho peor.
- “La zona de confort es mala”. De nuevo FALSO. La zona de confort de cualquier persona es lo que conoce, su rutina, su día a día, su familia, sus amistades, su trabajo… La zona de confort es el campamento base a la cual puedo volver siempre que lo necesito, y donde están mis raíces. En todo caso lo malo no es la zona de confort, sino entrar en estado de confort, que es cuando no salgo de mi zona de confort y no visito nunca la zona de aprendizaje, de forma que no amplío mis conocimientos y experiencias vitales en general. Lo importante como siempre, es mantener un equilibrio entre ambas. Ninguna de ellas es la buena o la mala.
Resumiendo, no todo lo que vemos y oímos de estos vendedores de felicidad está contrastado científicamente, por muy bonito e idílico que suene. Analiza tranquilamente de quién o de dónde viene, que fines tiene y sobre todo, utiliza el sentido común. Sí tienes alguna duda, pregunta a profesionales cualificados en el tema (que no vivan de vender humo).
Sí tu empresa contrata a una persona para darte una charla de este tipo, piensa con qué objetivo lo hace. Desde mi punto de vista pueden ser dos cosas:
- Tú empresa “te quiere”, se preocupa de tu estado emocional. Aunque los contenidos de esta formación no estén contrastados ni tengan base científica, la charla te pone las pilas aunque te dure muy poco.
- La empresa “te quiere para algo”. Te transmite que aunque estés triste o enfadado debes ir a trabajar sonriendo y con buena actitud. Realmente piensan en sus clientes.
Ahora te toca pensar a ti…
La felicidad no es un estado infinito y continuo. La felicidad o la alegría no serían nada sin la tristeza o el miedo. No tenemos la capacidad de elegir sentir estas emociones, pero si de identificarlas e intentar gestionarlas lo mejor posible.
El que te venda otra cosa diferente a esto es por desconocimiento, falta de empatía o porque quiere algo de ti.
Rafael Ruiz Castillo
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